
El expendio de combustibles tuvo una caída interanual de 1,67% en febrero
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La comercialización de nafta y gasoil en las estaciones de servicio argentinas registró un retroceso durante el segundo mes del año. Según un informe de ventas al público, en febrero de 2026 se despacharon un total de 1.299.600 m³, lo que representa una caída interanual del 1,67% en comparación con los $1.321.608 m³ registrados en el mismo periodo de 2025. Un dato no menor: se trata de las ventas previas a los aumentos consecutivos de marzo en todo el país.
De acuerdo con el último informe de la Secretaría de Energía, en la comparación intermensual se verificó una suba del 1,06%, un dato que introduce cierta moderación en la tendencia negativa.
El análisis territorial pone en evidencia una marcada heterogeneidad. Solo Buenos Aires, Río Negro, San Juan y Santa Fe lograron crecer en términos interanuales, mientras que el resto de las provincias exhibieron caídas de distinta magnitud. Este dato resulta particularmente significativo porque confirma que la recuperación del consumo no es generalizada, sino que responde a dinámicas locales específicas.
En términos de volumen absoluto, Buenos Aires se mantuvo como el principal mercado del país con 461.429 m³ vendidos, seguido por Córdoba con 135.698 m³ y Santa Fe con 97.197 m³ . Estos tres distritos continúan concentrando la mayor parte de la demanda, aunque con desempeños dispares en su evolución.
Desde el sector describen una dinámica de ajuste permanente. Los precios aumentan todos los días entre un 0,5 y un 1 por ciento a nivel general, lo que se traduce en un incremento promedio de unos veinte pesos diarios. El conflicto en Medio Oriente, desatado por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, impacta en la oferta internacional de petróleo y presiona al alza los valores del barril.
El Gobierno nacional mantiene una política de alinear los precios locales a la cotización internacional, lo que acelera el traslado a los surtidores. La combinación de estos factores genera una suba constante que modifica el comportamiento de los consumidores, que buscan cargar combustible antes de nuevos aumentos como una forma de ahorro.